FUYV logo

Maxi Yacht “URUGUAY NATURAL”

Un Proyecto Náutico, que hoy es Leyenda

Por el Capitán de Navío (R) Mag. Luis Enrique Chabaneau
Ex Shore Manager del Maxi Yacht “Uruguay Natural”

A MODO DE INTRODUCCIÓN

El Capitán de Navío Gustavo Vanzini, quien fuera el Skipper de esta famosa aventura náutica uruguaya nos dejó una imagen y un concepto muy bien descripto en esta crónica:

“La mañana del 25 de setiembre de 1993 amaneció fría y lluviosa en la ciudad inglesa de Southampton.
Quince grandes veleros de competición se encontraban amarrados en las marinas del Ocean Village, mientras se comenzaba a percibir un ambiente de euforia y ansiedad entre el público cada vez más numeroso que invadía los muelles.
En pocas horas más, se largaría el evento de yachting más peligroso, extenuante y promocionado del mundo, “LA REGATA WHITBREAD ALREDEDOR DEL MUNDO”, conocida en el ambiente náutico como ““EL DESAFÍO FINAL””.
Y allí entre las mejores tripulaciones, con embarcaciones de alta tecnología en su diseño y construcción, apoyados por fuertes sponsors de grandes compañías multinacionales, en el entorno de un evento mediático sin parangón en su género, para sorpresa del mundo náutico, competiría por primera vez en la historia de esta regata un barco sudamericano, que además era uruguayo, tripulado por uruguayos, y se llamaba “Uruguay Natural”.

El Proyecto Uruguay Natural, es un ejemplo emblemático del poder que tiene la fuerza de voluntad para lograr lo aparentemente imposible, que debería ser observado especialmente por todos los ciudadanos de nuestro País. Es el fruto del tesón, esfuerzo, imaginación, creatividad y trabajo de equipo, alentado por claros ideales de realización; como expresión racional de ese sentimiento emblemático que nos alienta y nos une, al que a veces llamamos “Garra Charrúa”.

Un proyecto que surgió de una idea de deportistas náuticos de estirpe como Gustavo Raña y Carlos Sáez que plantaron la semilla en el seno de la Federación Uruguaya de Yachting a Vela, que rápidamente se propagó en el Yacht Club Punta del Este y el Yacht Club Uruguayo, y que pronto llegó a oídos del Poder Ejecutivo de la época, desde donde se tuvo la clara visión de que no se trataba de una mera aventura náutica, sino de explotar la increíble oportunidad que se daba por aquellos años en que la 6ta. Edición de Regata Whitbread Alrededor del Mundo, por una coyuntura geopolítica internacional, iba a recalar no una, sino dos veces en Uruguay, en el puerto de Punta del Este; al igual de que lo que había sucedido cuatro años antes en su 5ta. Edición; lo que nos ponía en una admirable posición de privilegio.

Un evento que a lo largo de más de nueve meses de dura competición, cosechaba una audiencia de 800 millones de telespectadores, y que transformaba a Punta del Este en una gran marquesina, que se exponía al mundo a través de transmisiones en directo de más de una hora de duración en cada instancia, de ambas largadas (2da. Pierna Punta del Este a Fremantle y 5ta. Pierna Punta del Este a Fort Lauderdale).

Esa clara visión la tuvieron el entonces Sr. Presidente de la República Dr. Luis Alberto Lacalle y el Sr. Ministro de Turismo Don José Villar, quienes contaron con la entusiasta y decidida iniciativa del Comandante en Jefe de la Armada, Vicealmirante James Coates, quién nunca dudó en brindarle al incipiente proyecto nacido del seno de las principales instituciones náuticas nacionales, el máximo apoyo institucional de la Armada Nacional, por la trascendencia e importancia que tenía para el País.

Al decir de nuestro querido y recordado ex Ministro de Turismo y Deporte Don José Villar, quién desde un primer momento se autodefinió como un tripulante más, ocupando el cargo –según sus propias palabras- del último grumete de a bordo, “el Uruguay Natural le aportó al país una penetración y exposición en el mundo, -de acuerdo con la opinión de sus asesores del Ministerio de Turismo y Deporte- solamente equiparable al esfuerzo consecutivo que se podría lograr con 20 años continuos de acciones promocionales, empleando todas nuestras capacidades…”

Mucha gente estuvo involucrada y apoyó este proyecto, pero es justo el reconocimiento a los directivos de la Asociación Civil Uruguay Natural, conformada por el Yacht Club Uruguayo, Yacth Club Punta del Este, Federación Uruguaya de Yachting a Vela y la Liga Marítima Uruguaya, en las personas de: Jaime Carrau, Ricardo Cavassa, Dr. Arturo Pellistri, Gustavo Raña, Cr. Carlos Saez, Pedro Slowack, Peter Hoy, Rafael Carrau, Andrés De Tenyi, Adolfo Kunsch, Víctor Paullier, Andrés Saldain, Daniel Castagnin, Soledad Hernández, Hugo Charbonier, Alex Felmann… entre otros.

También es de justicia hacer una mención especial, al entonces Jefe del Estado Mayor General de la Armada y luego Presidente de la Liga Marítima Uruguaya, Capitán de Navío (CG) Juan José Fernández Parés, quien sin integrar directamente la organización, fue un incansable impulsor y facilitador del proyecto; así como otras personas que desde el inicio estuvieron siempre dando su apoyo como: Mercedes Pombo, Julio Lestido, Dr. Carlos Rodríguez Brianza, Ricardo Picardo, Julio Arrillaga, Alberto Anelo, Diego Lamas … y muchos otros más que seguramente engrosarían una larga lista.

A todos, varios de los cuales lamentablemente ya no están entre nosotros, nuestro reconocimiento por su dedicación, esfuerzo y valioso apoyo.

También es justo reconocer la invalorable y silenciosa labor de nuestro personal en tierra de la Oficina del Proyecto de Regina Fraga y Hugo Ferreyra; las actividades de RR.PP. que desarrollaron María Teresa Giovanelli, Ana María Villella y el desarrollo de piezas de merchandising que creativamente diseñó Guillermo Vikonis; el invalorable y honorario apoyo técnico del taller de la familia Dudock; nuestro Fotógrafo Oficial del Proyecto Ricardo “Chango” Figueredo que nos acompañó en todas las piernas; el Ing. Juan Grunwaldt y Juan Berger desde su Programa “Mundo Náutico”; Scott Perry y su familia en el Reino Unido; la comunidad uruguaya en Gran Bretania, Australia, y en La Florida (EE.UU.), y tanta gente que seguramente tan sólo por un tema de espacio, sería imposible nombrar en este artículo.

Para no extenderme más, hago una mención general a todos nuestros innumerables y desinteresados colaboradores; y a nuestros generosos sponsors sin cuya participación, este proyecto nunca hubiese sido viable.

A nuestras queridas familias, que nos alentaron, sufrieron, disfrutaron, lloraron, rieron y festejaron con nosotros esta historia desde el principio al final.

A todos los que creyeron y depositaron su confianza en nosotros, ¡muchas… pero muchas gracias!

LOS INICIOS DEL PROYECTO

Este proyecto tiene una historia que comenzó a principios de 1992, cuando un grupo de deportistas y directivos de instituciones náuticas nacionales, se plantearon la posibilidad de adquirir, alistar y tripular un Maxi Yacht Clase “A” para competir en la edición 93-94 de la “Whitbread Round The World Race”. Tal como se mencinó, desde un principio se contó con el decidido apoyo del Poder Ejecutivo que declaró al proyecto de “Interés Nacional” (siendo el propio ex Presidente de la República Dr. Luis Alberto Lacalle y el ex Ministro de Turismo José Villar, junto con el entonces Comandante en Jefe de la Armada V/A James Coates, su grandes impulsores), y autorizó la participación de Armada Nacional –que actuando dentro de las misiones que le asigna su Ley Orgánica- brindó el aporte material y técnico, para la incorporación y equipamiento de un barco que fuera adecuado, factible y aceptable para las exigencias de ésta dura competencia, e integró con Personal Superior y Subalterno el 50% de su tripulación, la cual fue completada por deportistas náuticos de las diferentes instituciones involucradas.

El Cuartel General del Proyecto, se estableció en una pequeña oficina de la Liga Marítima Uruguaya, ubicada en su antigua sede de la calle Colón Nº 1574; al tiempo que se creaba la Asociación Civil Uruguay Natural con la finalidad de darle el respaldo jurídico al emprendimiento, la cual estuvo conformada por representantes de cuatro instituciones a saber: Liga Marítima Uruguaya, Yacht Club Punta del Este, Yacht Club Uruguayo y Federación Uruguaya de Yachting a Vela.

Este esfuerzo mancomunado, posibilitó en pocos meses, la concreción de un sueño que se hizo realidad, a través de un proyecto que además de representar una verdadera hazaña náutica y deportiva, implicó desde un principio un tremendo desafío empresarial y logístico.

La elección del nombre, respondió a la clara visión de marketing de sus propulsores, para utilizar un evento que tenía una audiencia superior a los 800 millones de telespectadores en todo el mundo, relacionando al maxi yate uruguayo con la necesidad que tiene el País de hacerse conocer en los mercados internacionales, con la calidad de su oferta de productos alimenticios, agropecuarios, turísticos y de servicios, construyendo y promocionando una marca reconocible para estos fines. En este proceso el apoyo del navegante socio de la Liga Marítima Uruguaya Alberto Anelo y todo el equipo de su Agencia Publicitaria, fue de importancia superlativa.

Cabe señalar, que –nueve años después de finalizado este emprendimiento, durante el gobierno del Dr. Jorge Batlle- el Poder Ejecutivo dictó un decreto en el que se establece que en toda la Administración Central, deberá utilizarse la marca “URUGUAY NATURAL”, como Marca País, que genere un mensaje claro, sólido, inteligente y coherente.

DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA A PUNTA DEL ESTE

El abanderamiento del Maxi Yacht “Uruguay Natural” fue realizado en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria, dentro del marco de una sencilla pero emotiva ceremonia que estuvo presidida por nuestro Cónsul Honorario, Sr. Víctor Díaz Casanova y López, secundado por el Capitán de Navío (CG) Gustavo Vanzini, Skipper del yate. De inmediato, el 16 de diciembre de 1992 el “Uruguay Natural” largó amarras, desplegó sus velas y puso rumbo hacia nuestras costas realizando el cruce del Océano Atlántico sin escalas, arribando a Punta del Este el 7 de enero de 1993. Fue recibido por el Presidente de la República, Autoridades Navales y Directivos de las Instituciones Náuticas, acompañados de una multitud de público en el muelle y embarcaciones deportivas que lo aguardaban.

GANADOR DE LA REGATA BUENOS AIRES – RÍO DE JANEIRO

De esta forma se dio inicio a un nuevo capítulo para el deporte náutico de nuestro País, ya que el 31 de enero de 1993 se enfrentó a su primer desafío deportivo, resultando especialmente coronado con el rotundo triunfo logrado en la clásica Regata Oceánica Buenos Aires – Río de Janeiro. Ganó la preciada “Cinta Azul” y se llevó los 13 trofeos que había en disputa para su categoría.

PREMIOS OBTENIDOS

VIENE EL ALISTAMIENTO FINAL Y SU TRASLADO A INGLATERRA

Inmediatamente después, comenzó la extenuante campaña financiera para conseguir el apoyo de sponsors (que al final del proyecto sumaron más de treinta), y la consecuente “carrera contra reloj” por lograr el alistamiento de la embarcación en tiempo y forma, de acuerdo con las exigencias para la Whitbread Round The World Race. También la tripulación debió someterse a un intenso programa de preparación física, en un gimnasio de Montevideo.

Al barco se le incorporaron todos los equipos requeridos por la Royal Naval Sailing Association para la competencia, debiendo pasar una rigurosa inspección en Inglaterra. También se le encomendó a la firma Doyle (EE.UU.) la construcción de la dotación completa de las velas.

El yate fue enviado al Puerto de Tilbury (R.U.), el 15 de julio de 1993, a bordo del buque mercante “Brasil Express” con el auspicio de la empresa MONTEMAR, conjuntamente con un contenedor con repuestos y materiales varios.

Una vez arribado a la Base Naval de Submarinos “Dolphin” de Portmouth, se completaron los trabajos de alistamiento, hasta su traslado final a Southampton –Ocean Village- el 12 de setiembre de 1993.

EL DESAFÍO FINAL

Esta fue la esforzada y penosa historia que debió recorrer el proyecto, para poder largar esa mañana del 25 de setiembre de 1993, en la Sexta Edición de la Regata Whitbread. Pero era tan solo el inicio del “desafío final” que los llevaría a navegar alrededor del mundo por mares de bochornoso calor y de gélido frío, entre icebergs y ballenas, en una aventura inigualada que provocó el asombro y la admiración de todos los que la conocieron. Y al decir de Gustavo Vanzini, el sabor del triunfo para el “Uruguay Natural”, fue completar las seis piernas y poder llegar dignamente hasta el final de la competencia, cuando otros barcos se vieron obligados a abandonar, o ni siquiera llegaron a largar.

UNA TRIPULACIÓN INTEGRADA POR MARINOS MILITARES Y DEPORTISTAS NÁUTICOS CIVILES

El equipo del “Uruguay Natural” estuvo integrado por el Skipper Gustavo Vanzini, el Shore Manager Luis Chabaneau, y los Tripulantes: Jorge Jaunsolo, Heber Ansorena, Marcelo Porta, Álvaro Pellistri, Henry Ogando, Martín Suárez, Gastón Jaunsolo, Alejandro Salustio, Rafael Sosa, Daniel Pellistri, Eduardo Medina, Pablo Silva, Felipe Gómez, Bernd Knuppell, Gabriel López, Dick Pasker, Álvaro Robaina, Aldo Oddone, Sebastián Raña, Daniel Casariego, Carlos Rico, Ricardo Mezzera, Claudio Machado y Christopher Schewe.

LAS ENSEÑANZAS QUE NOS DEJÓ EL PROYECTO URUGUAY NATURAL

En proceso de diseño y gestión del Proyecto Uruguay Natural, nos basamos en algunas claves paradigmáticas que a la postre, nos permitieron cumplir con la misión encomendada, y que hoy quiero compartir con ustedes:

PARA FINALIZAR

Esta ha sido una breve síntesis de la historia de este proyecto que hoy es leyenda, que tuvo por protagonistas a una tripulación integrada en partes iguales por Marinos Militares y Deportistas Náuticos Civiles, que a casi tres décadas de aquella histórica largada, ya no somos ese equipo de jóvenes eufóricos, sino un grupo maduro de entrañables amigos, que cada 25 de setiembre nos reunimos para celebrar aquel maravilloso acontecimiento que marcó nuestras vidas, y ese es el legado que queremos dejar a las generaciones que nos sucedan.